«María Goyri se propuso desde la década de 1930 estudiar la obra del joven Lope de Vega como reflejo y sublimación de su biografía amorosa. La triple tarea en que desarrolló su plan consistía, primero, en identificar los romances que debían atribuirse al Fénix y las circunstancias en que se originaron, objetivo "tentador" pero nada sencillo; en segundo lugar, hacer la edición completa de su Romancero, a partir de todas las versiones, publicadas y manuscritas; y, por último, reescribir la biografía de Lope de Vega, entre sus 17 y 33 años, desde 1579 hasta 1595, entendida no como mera biografía "externa" sino como explicación solidaria de una vida y la literaturización de esa vida». J. Antonio Cid.
«Aventajaba en edad a Lope, que aunque a éste no le naciese el primer bozo "con el enamorado anhélito de los suspiros" de Elena, es cierto que apenas había traspasado la adolescencia. Era ella muy ducha en las artes galantes y ejerció una influencia decisiva en la formación erótica de aquel jovenzuelo, y quién sabe la culpa que cabe a esta mujer en el desorden pasional a que él se entregó». María Goyri
«Tengo la convicción de que ninguno de los estudiosos de Lope de Vega contemporáneos de María Goyri conocía mejor y había leído de forma más atenta y perceptiva la obra de juventud del Fénix». «(...) Una obra donde la erudición y la inteligencia se subordinan al entusiasmo por la figura humana de Lope, y a la sensibilidad de una excepcional lectora». J. Antonio Cid.